16.3.13

Compromiso





No existe el compromiso para con uno mismo. 
No existe el compromiso que no incluya a un segundo. 

Si sólo intento comprometerme conmigo mismo, esa actitud justamente demuestra mi falta de deseo por un real compromiso, el cual implique una relación con otras personas con quienes me estoy comprometiendo. 

De hecho, la base misma del amor es un total sentimiento de compromiso para con el amado. Amor sin compromiso se transforma en una cáscara parcial de lo que realmente debería haber allí. 

Cuando no hay compromiso, no hay amor, y en ese momento, podríamos decir que no estoy mostrando una preocupación por considerar a otra persona aparte de mí mismo, lo cual se traduce en pocas palabras como egoísmo concentrado, en donde el único objeto de meditación se vuelve mi propio ser con sus supuestas necesidades que no pueden incluir a otros, siendo esta conclusión una falacia de principio a fin: mis verdaderas y únicas necesidades incluyen obligatoriamente a los demás, a todos los demás. 

Si no llego a identificar mis necesidades en un plano universal, si no llego a visualizar cómo aquello que estoy necesitando es exactamente aquello que cualquier otro ser se encuentra también anhelando y buscando, hasta que no logre comprender esta unidad inherente a cada átomo incluso, no podré emprender exitosamente mi búsqueda del amor verdadero, y sólo me estaré embarcando en una expedición relativa, con un concepto del amor que se ve por completo mutilado por mi falta de visión, por mi negación a incluir ideales más amplios a la hora de considerar e intentar entender qué es el amor en sus más generosas manifestaciones, las cuales lo incluyen todo, e incluyen a todos, sin excepción posible.

(ilustración por Juan Manuel Tavella - www.hombreilustrando.com.ar)

27.2.13


¿Qué Música Escucho Hoy (y Siempre)?



Ante semejante pregunta existencial que de seguro nos hacemos cada día que pasa de nuestras vidas, es fundamental saber qué respuesta invocar para salir ilesos del viaje sonoro al cual deseemos adentrarnos...

La respuesta en un sentido es de las más simples que existen:

Trata de sólo escuchar música que te mantenga vivo, en el presente.

Y por lo tanto, evita todos aquellos sonidos que simplemente te transportan a un pasado de sensaciones aparentes, en donde intentarás revivir aquello que no podrá ser revivido tan plenamente como lo desearías, y que por ende te envíe a intentar entonces vivir en un futuro precipitado el cual aún no ha llegado y nunca llegará, a menos que logres situarte en el presente y desde allí y sólo desde allí, puedas analizar, comprender y proyectar tu existencia de manera apropiada.

La música espiritual (esto es, aquellos sonidos generados por personas espirituales con intenciones espirituales), la música viva y sensible ante todo, no se ve afectada por la influencia del tiempo material (pasado, presente y futuro) y por ende, al escucharla no nos veremos transportados artificialmente a ninguna parte que no sea el ahora. Y al vernos inevitablemente situados una y otra vez con nuestro presente delante de nuestros ojos, felizmente no nos quedará más alternativa que enfrentarlo, aceptarlo con nuestra mejor sonrisa, y emprender la aventura que el día de la fecha quiera proponernos.

El propósito del verdadero sonido es justamente ese: que sea nuestro mejor compañero de viaje para la aventura llamada vida, pero para que el sonido sea en verdad un amigo y no un obstáculo en el sendero de nuestro progreso, el mismo debe provenir de una fuente profunda, pura, viva, que no deje de transportarnos a un estado de conciencia en donde busquemos aceptar la realidad de las cosas en la manera correcta, en donde no seamos evasores de la responsabilidad y el compromiso que nos toca, sino que más bien sepamos cómo lidiar con todo lo que se nos presenta en el camino de una manera amigable y siempre agradeciendo todo aquello que viene a nosotros.

Si el sonido, si la música que elijo escuchar hoy (y siempre) no genera en mi tales sentimientos, si no cumple semejantes expectativas y necesidades, y en lugar de esto sólo me distrae de mi única y más interna necesidad, en lugar de ayudarme a enfocarme y dirigir con mayor puntería mi energía en la dirección apropiada, entonces con el mayor de mis respetos tal sonido será mejor hacerlo a un lado para siempre, y así lograr dar lugar y espacio a otro tipo de frecuencias, a vibraciones que sí quieran, sepan y puedan ayudarnos a crecer y ser mejores entidades, hoy (y siempre).

16.1.13


Estructuras




La verdadera vida sólo puede estar compuesta de una constante re-estructuración de nuestro ser en todos sus niveles. Este tipo de movimiento interno será el que garantize la presencia de genuinas realizaciones, y la total ausencia del fantasma del estancamiento el cual amenaza de forma constante al practicante sincero.

Algunas estructuras deben permanecer por siempre, y las mismas ayudarán a mantener y sostener nuestros anhelos y votos. Otras estructuras ocuparán simplemente un lugar temporal y pasajero, no por ello menos importante mientras tengan que estar presentes, y por ende debemos saber cuidarlas y mantenerlas presentes mientras se requiera, pero a su vez debemos saber retirarlas sin apego ni nostalgia cuando sea el momento de invitar a nueva estructura a habitar el hogar de mi fuero interno.

Cada estructura que debemos incorporar implica generalmente la partida de otro patrón añejo, que ya ha cumplido su función y puede ya retirarse con todos los honores. No forzemos su presencia dentro del habitáculo de nuestro criterio, sólo hará el ridículo una y otra vez.

Si no estamos dispuestos a morir una y otra vez, a ser desestructurados y re-estructurados todas las benditas veces que sea necesario, estrictamente hablando no estamos aceptando la principal sección del reglamento del juego llamado vida.

Y por no aceptar semejantes condiciones, nos veremos imposibilitados de participar activa y exitosamente en esta aventura. No nos terminaremos de sentir participantes de la vida, pues la esencia de la vida misma es un constante movimiento, un constante desafío, un constante cambio, y aquel que se oponga a semejante ley sagrada, quedará de inmediato fuera de la vida: por más que externamente se le vea aparentemente siendo un miembro activo de ella y participando con plenitud en sus diversos movimientos, desde el plano de la consideración interna no estará generándose el más mínimo acontecimiento que valga la pena mencionar.

Estar dispuesto a cambiar implica estar dispuesto ser cada día más yo, a intentar estar cada día más cerca de aquello en lo que me debo convertir. Mucha valentía se requiere para poder aceptar que aún no soy aquel/lo que me está esperando, y mantener semejante auto-exigencia por siempre, pues en el plano del verdadero amor, de los verdaderos sentimientos, el que realmente está sintiendo algo no podrá evitar sentir que eso puede ser mejorado, pulido y desarrollado ad infinitum.

Alguien que está dispuesto a adaptarse para terminar contemplando la perfección del plan divino detrás de todo, es alguien que ha comprendido el propósito real de cada instante que se acerca a nosotros. Alguien quien incansablemente no se detiene y continúa en perenne movimiento interno, es alguien que sale triunfante en esta vida. Alguien que está dispuesto a transformarse en algo quizás hasta hoy desconocido para él mismo, pero no por ello menos necesario para satisfacer el plan divino, es alguien que ha encontrado su lugar, su rol perfecto.

Este principio sabe aplicarse a momentos en donde se siente una absoluta necesidad de romper con ciertos patrones establecidos incluso al nivel de una institución religiosa, la cual intenta promulgar valores más allá del tiempo y el especio, pero siempre sabiendo lidiar con las limitaciones que nuestra presente condición relativa implican. Y lograr armonizar ambos mundos es a menudo una ardua tarea sólo reservada para espíritus del todo revolucionarios y capaces de afrontar los más despiadados niveles de crítica, condena y rechazo, tan sólo por intentar con la mejor de sus intenciones, el aplicar los principios eternos dentro de un contexto contemporáneo.

Semejante intento posee un valor incalculable, así como un precio que muy pocos estarán dispuestos no sólo a pagar, sino a reconocer la necesidad de tal pago: sólo aquellos dotados de una excepcional y penetrante visión podrán sentir la constante necesidad de una re-adaptación y apropiada presentación de un determinado mensaje en una sociedad en particular, apuntando a cierto blanco específico, y a lograr aplicar todos estos criterios tanto a nivel masivo como en el plano individual, de acuerdo a los requerimientos de cada practicante, incluyendo e incluso comenzando diría yo, por uno mismo, para que así toda la campaña que sea llevada a cabo no se vea manchada por la falta de auto-aplicación de cada uno de los sagrados principios a la propia vida de aquel que intenta pregonarlos con la mayor sencillez posible.


2.1.13


Dolor...



El dolor purifica y bendice, cuando es aceptado con humildad. Con humildad en verdad todo termina adquiriendo esas cualidades tan vivificantes. En este caso el dolor es fundamental: una de las cosas más importantes es saber dirigir el dolor apropiadamente, saber qué hacer con este elementos que se acerca a bendecirme a mi vida y que en general es uno de los factores más malinterpretados, rechazados y difamados de la historia de la humanidad.

El dolor se acerca con un propósito siempre superior, y es nuestro deber saber visualizar este trasfondo, para de esta manera lograr reciprocar como es debido, y no convertirnos en anfitriones maleducados que no poseen modales para brindar el trato correcto al huésped de ocasión, de acuerdo a su status específico.

Y muchas veces este dolor nos hablará los gritos, nos hará virtualmente volar por los aires, sacudiendo nuestro ser todo y de esta forma permitiéndonos ver las cosas desde una perspectiva diferente a la cual veníamos acostumbrados: el dolor es eso, un movimiento violento que nos termina sacando de nuestra postura estoico y pretenciosa, amorosamente obligándonos a ver las cosas desde un ángulo que hubiera resultádonos imposible contemplarlo, a menos que alguien o algo nos arrastre brutalmente hasta allí. Y una vez que se nos revela semejante paisaje inédito, se incrementa el elemento de comprensión dentro de nosotros, y así el dolor se vuelve un factor de revelación, un elemento que irrumpe inesperadamente en mi vida para llevarme a una nueva manera de considerar las cosas, por más que incluso no quiera (pero sí necesite). Por lo que le debemos un gran y profundo agradecimiento a este gran amigo llamado dolor, el cual no es otra de las múltiples facetas en las que el amor supremo elige y considera presentarse ante nosotros.

3.12.12


Pasos a seguir de forma obligatoria, si es que

deseamos hacer una verdadera crítica constructiva




1) Antes de permitirme ver algun defecto en la otra persona, primeramente hacer un profundo e intensivo análisis de mí mismo, intentando reco
nocer y ubicar todos mis propios errores e impurezas. Y no sólo esto, sino pedir a mis bienquerientes cercanos que ellos mismos también me marquen aquellas cosas que consideran que debo cambiar y mejorar, y aceptar todas estas sugerencias con plena sumisión y entusiasmo, sin dejar que mi ego falso se sienta atacado, sino más bien logrando percibir la muestra de afecto que existe en este tipo de intercambios.

2) Luego de haber pasado esta etapa, puedo dirigirme a la otra persona pero sin aún permitirme ver defecto alguno: primeramente debo apreciar todas las virtudes y buenas cualidades que se encuentren presentes en tal persona, y para ello muy probablemente tenga que hacer un titánico esfuerzo, orando por tener la humildad suficiente que me permita ver lo bueno en el otro por encima de cualquier otra consideración superficial, sin que en mí surjan fantasmas como la envidia, la competencia, el desánimo de ver que el otro quizás posee alguna cualidad que yo no tengo, y demás aspectos de uno mismo que suelen entrometerse en el camino a la hora de intentar apreciar lo bueno en los demás.

3) Si he logrado pasar estas dos primeras etapas exitosamente (y el veredicto final sobre si fui no exitoso o no, no debería ni siquiera dármelo yo mismo -pues existe toda una probabilidad de caer en la falta de objetividad al considerar mi propio caso-, sino que el mismo debería ser establecido en base a la opinión de mis guardianes y guías), y si aún considero que hay algo en la otra persona que debería mencionarle para ayudarlo a mejorar su propia existencia, puedo acercarme a dicha persona, la cual se convertirá en el objeto de mi crítica constructiva, y mencionarle muy amable y humildemente aquello que yo considero que debería ser modificado para el bien de todos. 
Y un punto fundamental a tener en cuenta para no arruinar a último momento este proceso: yo no debería tener la audacia de emitir crítica alguna sin antes estar yo mismo dispuesto a acompañar a la persona que recibirá mis palabras, de contenerlo y estar dispuesto a dedicar buena parte de mi tiempo y energía para ayudarle a superar aquello que yo le señale como “defecto”. Si en mí no existe tal predisposición al sacrificio, entonces será mejor mantener mi boca cerrada y no cometer el craso error de ver defectos en los demás, pues el error será sólo mío, sino he atravesado todas las etapas señaladas aquí exitosamente.

Y para aquel que ha logrado pasar todas estas etapas a la perfección, tal persona será capaz de realizar una verdadera crítica constructiva. Y tales personas son absolutamente necesaria en este mundo y en nuestras vidas, más y más de ellas. Por lo tanto debemos sentir una urgente inspiración en poder desarrollar todas las aptitudes necesarias para ser capaces de generar una verdadera crítica constructiva, la cual hará sentir a la persona “criticada” un profundo afecto y preocupación de nuestra parte, y semejante crítica sólo será percibida como un intercambio afectuoso que nos permitirá profundizar en nuestra relación con los demás, ayudarnos mutuamente a cambiar todo aquello que es necesario pulir para mantenernos siempre vivos en la senda del eterno progreso, mantener una estricta postura para con nosotros mismos (en el sentido de siempre estar atentos a aquello que debemos mejorar y corregir en nuestra vida) y desarrollar un verdadero sentimiento de compasión y misericordia hacia los demás, correctamente dirigido y aplicado.

+ info: www.swamipadmanabha.com.ar


4.11.12


La fundamental importancia de adquirir un criterio propio



Una de las principales falencias en toda institución religiosa es caer fácilmente en actitudes sectarias, dogmáticas, impositivas y en donde en lugar de estimular de forma madura y sana el crecimiento y criterio de sus miembros, se les mantiene aceptando de manera mecánica ciertos conceptos que pese a ser válidos en esencia, no han sido apropiadamente digeridos ni asimilados por aquellos que los reciben, ni quizás por aquellos que se encuentran impartiéndolos.

Por ello es absolutamente necesario que cada individuo que forma parte de este tipo de grupos, gradualmente desarrolle un criterio propio, un lenguaje único que caracterize su eterna individualidad y que le permita entregar y compartir el mensaje de manera viva e irrepetible, todo lo cual hará que tanto su ejemplo como su discurso se vuelvan genuinos en esencia.

Desde ya que para lograr semejante realización deben existir ciertos parámetros (sobre todo en las etapas iniciales de práctica), ciertas reglas y regulaciones como solemos llamarles, que otorguen una estructura y guía general, para paulatinamente dar espacio y lugar al fruto maduro que debería nacer de semejante cultivo: que cada miembro, dentro de sus capacidades y deseos, pueda comprender y asimilar el contenido interno del mensje presente en nuestra filosofía.

No sólo debemos recibir, escuchar, memorizar y repetir el mensaje, sino que debemos reflexionar, analizar, contemplar, indagar, incluso cuestionar todo lo que estamos recibiendo, para que nuestra aceptación del proceso no se base en una fe ciega, sino en un verdadero sentimiento innegable que nos lleva a abrazar este tipo de conceptos.

18.10.12


La mente, el intelecto y la necesidad de medir las consecuencias de nuestros actos



Muchas veces observamos que a la hora de entender el concepto de la inspiración en la vida espiritual, muchos devotos simplemente se preocupan por “estar inspirados” en el momento presente, sin proyectarse a futuro en relación a este punto.
Esto se asemeja a la actitud que en el mundo material podemos tener, en donde sólo nos interesa experimentar algún tipo de palcer inmediato a través de nuestros sentidos, pero sin considerar las seguras y cercanas consecuencias que llegarán instantes luego a nuestra vida, y por las cuales terminaremos sufriendo. Si tal alma ejercitaría sus capacidades intelectuales, podría anticiparse al resultado de sus acciones y de esta manera ver qué tan favorable será ocuparse en una u otra acción.

Asímismo, este mismo criterio peude y debe ser aplicdo en nuestra vida espiritual, para no vernos simplemente en búsqueda de sensaciones inmediatas, inspiraciones tan súbitas como fugaces, y a los pocos minutos, horas o días estar experimentando un profundo vacío existencial que nos haga perder nuestra fe en la práctica, y desconectarnos de ella para retornar al trsite ciclo de enredos en el plano mundano.

Por ello la función de la inteligencia es crucial en este sentido, y todo devoto debe saber aplicarla a tiempo, de esta manera desarrollando una visión que no sólo dependa de lo que se siente en el instante, sino que podremos ir adquiriendo más y más capacidad de visualizar y extender nuestra inspiración y entusiasmo al resto de nuestra existencia, sabiendo para esto administrar en las dosis apropiadas nuestro tiempo y energía, sin excesos ni extremos innecesarios, sino más bien adquiriendo una apacible capacidad de asimilar cada etapa que llega a nosotros, dedicándole toda la atención que sea necesaria para poder garantizar una correcta asimilación del mensaje.

6.10.12

La educación prohibida



22.8.12

La influencia del entorno...

A continuación compartimos el siguiente link:

http://www.youtube.com/watch?v=s6xBz1EnNMs&feature=player_embedded

...en el cual más allá del aspecto enternecedor y conmovedor de lo que veremos, podemos apreciar hasta qué punto el entorno genera una influencia en nosotros, cualesquiera fuere la especie, transformando nuestra propia naturaleza adquirida y adaptando nuestra mentalidad a la situación de quien tenemos en frente. Al menos este ejemplo muestra de manera muy clara este punto, y considero que todos nosotros deberíamos adoptar esta enseñanza para aplicarla exitosamente en nuestro entorno cotidiano, el cual nos exige por todas partes este mismo tipo de flexibilidad y consideración, este mismo tipo de sensibilidad y compasión.

8.8.12


Antes y ahora...








23.7.12


Para tener en cuenta: el sonido influye por donde lo miremos...




Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cuál se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento. Desde 1939 hasta hoy en día se ha entonado a esa frecuencia.

Esto provoca en la gente pensar y sentir de una manera determinada y se la mantiene sumida en un desorden interno. En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de un gran número de músicos franceses que apoyados por el Conservatorio de París, organizaron un referéndum para preservar el LA afinado a 432 Hz. El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza.

“432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

El Número Phi





“Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hertzios en vez de 440 hertzios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la Naturaleza.” (Brian T. Collins)

Toda la música que escuchamos en este momento, genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano.

Una nota hace 12 armónicos, porque pone en resonancia las 12 notas de la escala musical (con medios tonos y sostenidos). Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre.

La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta.

El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava. Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5

La primera alteración física que podemos notar cuándo llevamos un rato escuchando música, es cansancio, fatiga, ganas de no hacer nada, y esto sucede porque los armónicos de la música no encajan con la frecuencia vibratoria del ser humano. La frecuencia en la que nos mete la música afinada a 440 Hz nos hace sentir inseguridad, miedo, angustia y desorden interno.

Durante muchos años ha interesado que la Humanidad esté sumida en la oscuridad. Si la música no está en armonía con el planeta, no está en armonía con el Ser humano y cómo consecuencia se producen alteraciones en ambos.

Para evitar que esto continúe sucediendo, deberíamos afinar la música a 432 Hz. Y podemos hacerlo pasando toda nuestra música al ordenador, y utilizar un programa que permita bajar la frecuencia. Las interpretaciones sonarán un poco más lentas, pero es casi imperceptible. Hay programas de ordenador que sirven para manejar, editar y grabar música. Por ejemplo el de Mac, Garage Band.

Esta música después se debe pasar a DVD en lugar de en CD, porque los CD’s no tienen capacidad de manejar 12 armónicos, sólo manejan 8 armónicos, y no serviría de nada porque estaríamos recortando 4 armónicos.  La música grabada en CD es cortante, dura, fría, en cambio grabada en DVD es más cálida porque permite grabar con los 12 armónicos.

El Instituto Schiller alemán ha llevado una campaña mundial para volver a la afinaciòn a 432 Hz. una batalla que ya libró el propio Verdi. (http://www.schillerinstitute.org/music/rev_verdituning.html)

2.7.12

La historia del agua embotellada

18.6.12

Cambia tus Palabras, Cambia tu Mundo


4.6.12

Progreso




El progreso no puede sino existir. Sin progreso no hay verdadero movimiento, verdadero avance. Podríamos llegar a decir incluso que sin progreso no hay vida.


El progreso es la ley de la vida en sí. El progreso es aquello que garantiza la presencia de algo vivo y conciente, de algo que puede, obrar, sentir, desear, amar: vivir.


Y el progreso es ante todo un constante estado de transformación interna. Así lo han revelado los sabios. Así lo han descrito las almas progresivas, progresistas, los adictos al verdadero progreso.


El progreso nunca puede ser una cosa externa, algo que sólo es alcanzado por fuera. Jamás.


El progreso único y deseable por todos es aquella sustancia que existe muy por encima de las múltiples cubiertas burdas y sutiles de este plano relativo. Entrar en la tierra del real progreso, del crecimiento imparable, implica estar dispuestos a sumergirnos en un cambio sin fin. 



Puedo llegar a decir que estoy abandonando el sendero del engaño y la hipocresía, cuando comienzo a sentirme inspirado al escuchar a aquellas personas que con sus palabras no hacen otra cosa que descolocarme, romper mis estructuras, e invitarme a un progreso real a través de nuevos desafíos a cada instante.

16.5.12


Imperdible...





9.5.12


El Arte de Amar

A continuación, comparto algunos apuntes de mi lectura de este clásico de clásicos...





El amor no es una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte, sino que es un arte, que requiere conocimiento y esfuerzo.

Hoy en día, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor. Así, para ellos el problema es cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor, en lugar de buscar amar, de incrementar la propia capacidad de amar en uno.

La gente cree que amar es sencillo y lo difícil es encontrar un objeto para amar.

Que alguien sea "atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad, las mismas dependiendo de la moda de la época, tanto física como mentalmente.

En una cultura mercantil como la nuestra, las relaciones amorosas humanas siguen el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.

Al comienzo del enamoramiento, las personas sólo consideran la intensidad del apasionamiento, ese "estar locos" el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando esto sólo muestra el grado de su soledad interior.

El primer paso a dar pra superar "el fracaso del amor", es tomar conciencia de que el amor es un arte.

El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientacióon del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un "objeto" amoroso.

El amor sólo comienza a desarrollarse cuando amamos a quienes no necesitamos para nuestros fines personales.

La condición fundamental para el logro del amor es la superación del propio narcicismo.

Analizar la naturaleza del amor es descubrir su ausencia general en el presente y criticar las condiciones sociales responsables de esa ausencia. Tener fe en la posibilidad del amor como un fenómeno social y no sólo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la comprensión de la naturaleza misma del hombre.

21.4.12


Todo lo que el Señor hace es perfecto...